Poseer está sobrevalorado. La economía colaborativa en alza


04 Aug

Cada vez hay más objetos de deseo que puedes alquilar en vez de comprar: una pieza de arte, una canción, un bolso de Prada, una casa en un árbol, una maravillosa oficina por horas, el coche de tu vecino.


Es una nueva forma de consumir, conectar a personas que quieren algo que otro posee. Poco a poco el espectro de lo que podemos alquilar o canjear  es mucho más amplio de lo que jamás pensamos que pudieramos poseer.


La mayoría de las empresas tecnológicas creadoras de estas plataformas nacieron durante la recesión económica, cuando la gente necesitaba encontrar maneras de generar ingresos para poder mantener sus posesiones o patrimonio antes de que se lo embargaran. Toda una revolución contra-intuitiva, desde el prisma de que nuestra sociedad nos estaba llevando a valorar la independencia, la intimidad y la privacidad por encima de todo, de repente la necesidad nos hizo girar ciento ochenta grados y transformar nuestros valores, sensibilidades y cultura.


Este movimiento post-depresión nos lleva a valorar las experiencias sobre las posesiones. Sabemos que el sentimiento de pertenencia trae más felicidad que el sentimiento de posesión. Todos hemos comprobado en carnes propias qué pronto desaparece la satisfacción  de una nueva adquisición.

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